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Manejo del dolor en Cáncer

 

CAPITULO 2

Manejo del dolor en Cáncer


Examen para confirmar localización y causa del dolor: el dolor del canceroso puede o no estar relacionado con su patología; no es infrecuente encontrarnos con lumbociática, dolores miofasciales, contracturas musculares o patologías abdominales como colelitiasis en pacientes cuyo dolor había sido catalogado como oncológico. Asimismo, en presencia de dolor neuropático es necesario precisar él o los dermátomos afectados para así orientarnos en el sitio en que se está generando el dolor.

Modificar el proceso patológico: mediante cirugía, radioterapia, quimioterapia, hormonoterapia, o el esquema apropiado a su tipo de cáncer.

Elevar el umbral del dolor: mediante   la administración de fármacos como opioides, analgésicos no esteroidales (AINES), drogas coadyuvantes, “métodos no  drogas” (terapia no farmacológica, psicología, estimulación  eléctrica, acupuntura. medicina  física  etc.)


Interrupción de las vías del dolor: bloqueos con anestésicos locales, opioides, o agentes neurolíticos.

Estabilización de zona en dolor incidental: uno de los dolores más difíciles de controlar es el llamado “incidental”, es decir, como respuesta al movimiento. Estos pacientes deben ser sometidos si es necesario a cirugía ortopédica (fractura patológica) o reposo, collar cervical, corsé, yeso, etc.

Modificar el estilo de vida: evitando las actividades que gatillen dolor.
Proporcionar.  Tablas  de ejercicios   que  deberá hacer  el paciente, incluso  en su propia  cama  para que  mejoren movilidad, circulación  del paciente, claro tomando  en cuenta  la  discapacidad  o inmovilidad  del paciente.